la cresta de Limo

... asimismo una cresta de limo emergiendo de la aguas es la imagen más frecuente en la creación de las mitologías egipcias:'un gran loto salió de las aguas primordiales, tal era la cuna del sol en la primera mañana' ...

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Resumen

21/08/2006

- i -

Me siento un poco confusa.

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Hay un hombre sentado al fondo del bar. A veces lee un libro del que no imagino el título pero del que pienso que será alguna trama futurista, a veces revisa un pequeño cuaderno de tapas gruesas y anota algo en él.  Parece una de esas agendas atípicas que no se ven en estas tiendas de los alrededores. A veces habla por teléfono y sonríe y a veces simplemente se limita a mirar a la calle como la miro yo. Y a veces ...

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21/08/2006 13:59 Autor: sólo limo. #.

22/08/2006

- ii -

No lo sé. No sé si me estremezco en el instante en el que él va a penetrarme.  Pero eso fue de lo último, que el hombre que a veces se limitaba a mirar por la ventana, habló... y quizás tiemble contra él como una luna en el agua... Sí, como en aquel beso de mirada  cíclope de Cortazar, un único sabor a fruta madura...  Pero ahora, es el aquí y el ahora de esta tarde frente a otro hombre, aunque éste viste un polo de lacoste de color vino y no una camiseta de algodón sin mangas. Y hay una celebración, una de las más salvajes  que conozco. Una carrera de asnos montados por gitanos disfrazados con pelucones y visajes de bruja y de payaso, esperpénticos rostros, muecas astrágalas, ardides con espuela en la feroz contienda. Como si tanto color y tanto enredo pudiera atenuar el dolor ocre de los palos. Quejidos y rebuznos y un mar de gentes disfrutando de tan profuso, y aborrecible espectáculo. Yo en cambio sólo le miro a él,  pero lo hago antes de esas estrofas de rito pagano. Luego me iré. Y lo hago  angulosa, casi fija, como si fuera una estrella fija, Spica misma o Aldebarán, con ojos de giroscopio. Ojos como concepciones. Hoy puedo. Ese movimiento sísmico que debió suceder estos días atrás  en mis constantes emocionales me lo autoriza.
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Avellaneda extrema, no figura. Se divierte pegándole el esquinazo a su anquilosado padre. Emblemática flor de cañamo, que la hermosa puber,  luce en su garganta. Más estrellas, ojos  condenando como constelaciones ofidios, en esa dicromía inequívoca. Algún abrazo dado en el espasmo de un callejón oscuro tras el amparo de un escenario. Y me fijo en el reloj que adorna la muñeca de ese hombre con el cocodrilo estampado en el pecho, el padre. Tiene un gusto muy caro, sobre todo para un individuo que cerca de los cincuenta ha vuelto a quedarse en la lista de espera del paro. La zurda dice que esta generación de médicos tuvo  mala suerte. Trabajaron rápido, y fueron rotando de centro ambulatorio en centro. Un seguro social hasta que convocaron las oposiciones y los jodieron vivos. Los nuevos sencillamente tenían los conocimientos más frescos, y seguramente más ímpetu académico y más formación. Pero esa enfermedad suya yo diría que sólo es del alma. Esa que le tiene enclavado en esa baja que ya dura meses y que nadie se cree que lo es. Porque las lenguas perfidas son  malas de convencer. Menos mal que su mujer es un valor en alza. Pero él siempre ahí, fiel a esa silla en primera plana, como si fuera aquel monje ruso de mirada endemoniada, porque así lo llama ese calvo nauseabundo, que a mi lado no se pierde ni comba del detalle. Tomándose ese café con hielo que a mí no me han querido servir, y de vez en cuando llevándose a los labios un sorbo helado de JB. Luego llega esta viejecita que se ha quedado aquí, sentada a mi lado. Una de mis viejecitas desángeladas. Como la del otro día. Aquella, ojos y pelo de pájaro. Él la vio. Imagino que en algún momento levantó la cabeza o miró en nuestra dirección, mientras yo enredaba en su teléfono para comprobar el perfecto funcionamiento de su despertador. Me refiero al hombre del fondo del bar. Es que yo tengo esya tendencia, a mezclarlo todo igual que si un domingo fuera lunes o martes, una mala costumbre como otra cualquiera.  Y a mí qué va importarme que esta mujer se siente a mi lado. Si yo voy a hacer lo mismo. Lo mismo que si ella estuviera en cualquier otra mesa. Sólo quiere tomarse un café y encontrar un lugar donde aflojar los huesos cansados. Y aquí hasta los adoquines comienzan a estar ya a reventar. Pero no, café a ella tampoco le sirven. Muy listos los dueños de estos locales. No, hasta que no se acabe la carrera no, la cafetera permanecerá apagada. Entonces ella resignada pide un mosto, y yo por un resquicio atrapo a tiempo mi natural disposición amable y me evito así entrar en otra  conversación banal   de lo más innecesaria. Entonces aún le miro más fija a él, o más angulosa, practicamente adivinando,  al hombre del reloj caro, y hasta que los ojos se me humedecen de esfuerzo improbo. Está planteándoselo, lo sé por esos gestos inconscientes de evaluación que hace. Pero no va a atreverse. Diez contra uno a qué no. Y no. Por supuesto que no. Dobló la esquina sí, pero tras darse cuenta de que yo aún no me había alejado calle abajo. Nunca lo sabremos ya. Porque en realidad si alguien tiene que seguir a alguien, en este presente debe ser un requisito indispensable que sea él a mí, como lo fue la última vez. Es que... ¿para qué sirven los errores reincidentes si no?
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Y aquel lapislazuli no era tal. Fue una turquesa. Así que las casualidades se estancan, y ya no me importa haber perdido el cordón que me unía todavía a mi amatista pero tendré que encontrar otro regalo de cumpleaños. La zurda cumple cuarenta. Y el de la filatelia, en un ineficaz intento, no sé si de agradarme o de hacer otra venta más, quiere aproximarme a  un cuenco, fabricado, eso sí, con lapislazuli, que dice que se encuentra en el escaparate. Y que no, buen hombre, que no, ni tampoco una campana tibetana, ni una sortija espectacular y estridente con una araña roja, ni esa bagatela hortera de color azul. Madre mía, que cara pondría la zurda si me atrevo a pedirle que se ponga eso. Pero he de reconocer que me quedo con las ganas de otra de mis piedras aunque para mí, porque siento una extraña ausencia en el pecho desde que la noche del jueves me la arranqué. Casi como si en lugar de ser un cuarzo con destellos morados, hubiese sido un fragmento de mi esternón.
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Y busco a Dan Simmons en la biblioteca, en la sección de literatura en lengua inglesa pero 'El regreso de Hyperión' no es 'Hyperión', o por lo menos, yo no veo en la contraportada ninguna referencia a esas anotaciones que tomé en mi cuaderno: Señor del Dolor, Esperanzas Imposibles. Porque ese era el libro, que a ratos leía, aquel hombre del fondo del bar. De todas formas ya tengo entre mis manos un librillo de poemas. 'En la Masmédula' de Oliverio Girondo, ese mismo al que le importaba un pito que las mujeres tuvieran los senos como magnolias o como pasas de higo... pero también aquel que era irreductible, y que no les perdonaba bajo ningún pretexto que no supieran volar... Sentimos en el jadeo, apostilla la editora por detrás. Y yo rebusco entre sus páginas, en el sosiego de un banco apartado en un parque inglés, algún jadeo que horadar... tal vez: '..el amor terco a todo/ el amormor pleamante en colmo brote totem de amor de amor...'
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Y mientras me voy, observo algo tan absurdo que me detengo ahí mismo a registrarlo. Una mujer, ya sesentona, le explica a un matrimonio que si tuviera un nieto y no ese pequeño schnauzer negro, le habría comprado un globo en forma de fauna de colores y no esa temerosa araña de feria alojada en el extremo de una cuerda elástica. Y recuerdo a la niña de la puerta del aseo. Lo furiosa que se puso cuando llamé a su cebra fucsia, cebra y no caballo. ¿No ves la cola y las crines? -me dijo acarciándola. Sí, claro, he sido muy torpe. Lo siento. Pero cómo era tan evitable quizás ser la primera en decirle que no... porque en mi caso, quizás esté aprendiendo... Antes me habría parecido tan inaceptable no desengañarla.
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Y dos trenes colisionan en Egipto y el balance de muertos también se aproximaba ya a la sesentena. Y eso fue lo último que suspiré del mundo antes de encerrarme aquí.
22/08/2006 01:49 Autor: sólo limo. #.

- iii -

Leyendo a Punset me encuentro con un término que desconozco: 'las neuronas espejo', descubiertas en 1996 por el equipo de investigación del profesor Giacomo Rizzolatti. Y sin embargo con un modo de interaccionar en el mundo que me es tremendamente reconocible. Ese Eco radar de las visiones... las reales, las distantes, como ayer, de observadora paciente, asiendo jinete, con guante de seda, mano marmorea de Carrara, las riendas de mi inquietud...  Y las imaginadas imaginarias, esas en las ensoñaciones de mis viajes alucinados ... aquellas donde el humo obsceno de la jalea arborea parace ser la conclusión más aceptable, y donde atadas a mi tobillo un centenar de campanillas de plata me recuerdan quién no soy y por eso que debo regresar... Y el alma no se pierde, no, no se confunde  con cualquier averno, por bello que éste sea... en el deseo oscuro de habitarlo.
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Y este amanecer sueño Sueños. Sueños con óxido, con herrumbre, con batires de alas negras. Me despierto casi conmocionada. Apenas me despierto. Tecleo unas letras en el teléfono que reposa en la mesilla de noche, palabras que no buscan ningún consuelo, y ninguna pregunta posterior. Palabras advertencia o luna reflejante. Más espejos. Cuídate digo. Luego vuelvo a cerrar los ojos y sueño de nuevo pero Sueños más caóticos, con vellos erizados en donde asoman los mismos personajes principales. Fenómenos extraños, incomprensibles, espectrales y tal vez por eso mismo subyugantes. Pero estos se alojan callados en el laberinto estanco de esa  pasión que fue un retorno a la Vida pero que quizás ya esté definitivamente desahuciada.
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Más tarde, recibo una llamada. No sé si unos minutos. Despierto. He trasnochado. Ojeo el número. Me debato entre contestar o no. Prescindo. Luego la mujer insiste otra vez. Pero ya he tomado una decisión. El mensaje en el contestador habla de una cita grupal el jueves a las cinco en el lugar acostumbrado y en el que antes esas 17 personas se veían  a diario. Cuatro meses así hasta caer en el hartazgo. Los domingos sin compromiso. Días divagantes sin rumbo y copuladores o inmaculados.
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Me pensaré lo asistir a esa reunión mientras me preparo una ensalada  sin queso fetta y berenjenas... y envidio el sabor agrio de aquellas olivas que esa mujer, que me escribe ahora desde Mythos, me hizo llegar ayer a la tarde. Y también la inconmensurable belleza de la isla de Santorini y caminar por un volcán, y bañarme en las aguas cristalinas de un lago...
22/08/2006 14:07 Autor: sólo limo. #.

23/08/2006

- iv -

 una terraza de verano en un parque
viento desquiciante de inicio de otoño
más allá de las seis de la tarde
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Avellaneda sola, no custodiada. Mientras leo algunos otros versos de la 'Masmédula'.
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Alta Noche
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DE VÉRTICES QUEMADOS/
de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que transmigran/
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con su animal doliente cabellera de líbido/
su satélite angora/
y sus ramos de sombras/
y su aliento que entrecorre las algas del pulso de lo inmóvil//
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Avellaneda lúcida. Braquets de corderilla loba futura. Pero no hay goznes en su espiración pausada. Aunque ésta se oscurece cuando el siciliano me pregunta por ella: ¿Y esta niña tan guapa? Ya ves. Toda una belleza. Y es ahí donde yo doy por terminada nuestra párvula conversación, y donde ella se gira como una veleta y desaparece como impulsada por la corriente de aire en la esquina de la iglesia, pero aún con esa dulce armonía, con la que despiertan la música en mi pecho, sus trapecios delicados. Y la magnitud del silencio casi sobrecogedor en la despedida de la fiesta. Un niño, que camina al mismo paso que una mujer que empuja una silla de ruedas, en la que se presiente que esa anciana de pelo blanco y raída disfruta de un paseo sin meados, se lamenta por el hecho.
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Y el monstruo lejos, ... a lo lejos alguien canta, que dijo el poeta... en el mismo banco de siempre, obsesionado observándome, como siempre, como antes. Imagino que sin querer creerse aquello que declaré ofuscada frente a la juez hace ya ese par de años. ¿Qué pena quiere que se le imponga? Esa pregunta esperanzadora donde una piensa que alguien va a ponerle algún remedio, pero por fin, a algo que terminó por hacerse inaguantable. Ninguna -respondo preocupada  por acogerme a mis principios literales. Pero luego lo matizo mejor: lo que quiero es sólo que me deje en paz, que deje de gritarme que me quiere, y de molestar a las niñas preguntándoles por mí, y  que entienda usted que yo a este individuo no le conozco de nada. Pero él sólo sufrió un interrogatorio altisonante, no más que el mío, quizás hasta más menguado; sí, yo diría que sí, o eso me pareció, y luego, al cabo de un mes, una sentencia de no inculpación a su favor y por tanto en mi contra, y fue como si la condenada hubiese sido yo. Así me sentí, desvalida, como ahora. Maldito demente. Acosador torvo, de mirada torva, ojalá te murieras hijo de puta y ojalá te murieras torvamente; ojalá te murieras pero atropellado delante de mí, para que yo lo viera y pudiera dejar de preocuparme por ti.
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Y anhelo de polvo de cuerno de rinoceronte, o sólo del polvo. Polvo insomne y demoledor, transfuga también en la mañana. Ese polvo único con alguien que comparte el mismo lenguaje: Follar. Esa no palabra.. Y anhelo por tanto inevitable de él. Hombre que lee 'Hyperión' y lleva colgado del cuello el símbolo celta del fuego. Por mí. Esta pacata bruja destronada de su magia alba. Aludes en la sangre, eso ocurre. Turbia como una cornisa alborotada por palomas renegridas. Esto debe ser la menstruación, esta nostalgia delirante. Este vacío de benjuí.
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Y entonces un alboroto al fondo de la calle, y el siciliano que me cuenta lo de sus rodillas...  hace un gesto que es esa mezcla justa de asco y de lástima, y él que no lo sabe, y ellos, todos ellos que me abrazan, incluso los que no me conocen de nada, por pura empatía. Y ahí sí que ya es imposible concentrarse en esta libreta, con el baboseo constante de Homero y la plática inabarcable de la Azucena más loca del jardín. Pero antes de irme me acerco de nuevo a ellos en la mesa próxima en que se han sentado y les ofrezco un recordatorio de besos y abrazos, como si fuera una dosis extra de la vacuna del tétanos. Porque así he sentido a veces que los interpretaban la mayoría de los demás: como rasguñarse con un clavo oxidado, o entrarles tierra sucia en una herida recién abierta. Y tal vez el hombre que lee a Goytisolo, en ese ejemplar firmado por él, versos a la infiel de aquel hotel... tenga razón y hoy escriba desde algo parecido al dolor. Pero esto ya lo hago detenida en las escaleras que llevan a la biblioteca municipal.
23/08/2006 00:56 Autor: sólo limo. #.

- v -

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
Roy, en 'Blade Runner'
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Mi intriga es por la discrepancia. Él piensa que en Troy no existe el Amor, que todo ese dolor suyo que escenifica ante el cuerpo sin vida de la replicante Pris, sólo ocurre porque se ha quedado sin ese cuerpo con el que folla. Y de eso hablábamos otra vez en el desayuno. Porque yo creía lo contrario. Pero el experto en esa historia se supone que es él porque ... porque esa es su Película. ¿Y qué no te ha gustado de ella me pregunta? - mientras yo introduzco en mi boca un trozo de croissant a la plancha. No me ha gustado el que es una película de acción -le digo. Me aburre la acción. No sé, reconozco que  la inmensa mayoría de la gente, ''la acción'', dice que le entretiene mucho pero a mí aburre de forma atroz. ¡Ah claro! -responde él. Yo es que desde la primera vez, como ya sé donde están esas escenas, lo que hago es saltármela. Pero es algo más que eso, ¿sabes? Es ese mundo en el que todos ellos viven. Me oprime esa atmósfera de constante oscuridad y polvo radioactivo, la ficción de un mundo que no existe, que llevan profetizando desde que tengo memoria de ello,  pero que no es el mundo en donde yo vivo y lato. Yo por ese futuro me he sentido estafada. Sí, porque cuando era niña y escucha hablar constantemente del próximo siglo... y con temor, siempre con temor...   me imaginaba algo así como  que todos íbamos a vestir más o menos como en 'La fuga de Logan' e íbamos a estar siempre huyendo, pero de otros, ¿me entiendes? De nuestros perseguidores, de nuestros Guardianes, no de un vulgar acosador en un parque. Y luego el futuro de a pie fue igual. Llegó y nos acostumbramos a convivir con él, con un teléfono en la mano a todas horas y con nuestros portátiles pero yo sigo saliendo a la calle con la misma ropa y caminando bajo el mismo sol. No sé si se entiende... pero  además me oprimía él. La conciencia cuando vi 'Blade Runner' de no saber bien lo que sentía por él. Porque, yo claro, no soy una replicante  y necesito comprender lo que siento (o tal vez por lo mismo sí). Comprenderlo para aceptarlo porque no sé puede aceptar algo sin comprenderlo antes. O al menos yo no puedo ya. Y cuando me enfrentaba a ese supuesto tema de Amor de Vangelis, decía para mí... están hablando del Deseo. Nadie habla de Amor. Todo el tiempo están hablando del Deseo. Pero claro, no había lágrimas entonces... había un pulsión brutal de ir uno hacia el otro. Y eso era lo que yo ya no sentía por él en todos estos últimos meses...
23/08/2006 12:22 Autor: sólo limo. #.

- vi -

Hablar del Miedo con él, en un bosque, en su bosque, en el bosque al que él quiera llevarme, en la noche, en cualquier noche.
 Abrazados en el Miedo, entre el Miedo, para destruir el Miedo, Convocándolo...
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Y por eso me dirijo hacia el pasillo de literatura escrita en lengua inglesa, con la esperanza de que la obra de Philip K. Dick, '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? me espere entre sus anaqueles. Pero ayer no soy capaz de dar con ella. Y lo revuelvo todo de arriba abajo, pasando mi índice por cada uno de los lomos de las cientos de libros que conviven caóticos en esa esquina que conforma la letra D. Pero ayer, lo dicho, no lo encuentro, algunos otros suyos sí, pero es por ese por el que quiero comenzar, y en el que probablemente me detendré... y hay un instante en el que giro mi cabeza hacia atrás, porque es como si presintiera que unos ojos manosean mi cuerpo y acierto. Un joven de unos 24 años que espera a que su madre elija  algún libro. Pero ya lo hago cuando mi concienzuda búsqueda por los bajos fondos de la librería ha concluido, entonces me incorporo. Estaba en cuclillas desde hacía rato y la estrecha minifalda se me había quedado reducida al tamaño de un cincurón ancho, casi a la altura del culotte. Entonces elijo  algo de Isak Dinesen, por el nombre, 'Ehrengard' y por lo que dice luego en la contraportada: '... uno de sus relatos más extensos y ambiciosos, y quizá el más acabado y desconcertante, el más engañoso. Aquí la prosa de una autora que hablaba como la lluvia ...'. Es un cuento. Y cambio de sección, arte y pintura. Renoir, el impresionista que sonríe a la vida y a la belleza. Y éste porque en algún hotel tomada de la mano del hombre con las horas contadas nos hemos detenido ante la reproducción  de algún cuadro suyo y ...  y Friedrich, de la colección Taschen, por un motivo similar... claves entre nosotros, o claves sólo suyas... de las que tal vez yo quise apropiarme o compartir...  pero que inevitablemente pasaron a conformar el espíritu de mi vagaje emocional en relación a él, aunque eso sí en forma de lagunas y enaguas de palabras que deseo resolver. Y hay una exposición de pinturas  en el salón de la entrada. Pero cuando me he detenido frente a la segunda, una llamada de la zurda me interrumpe y salgo a su encuentro. Y un nuevo hallazgo. En una tienda de artesanía celta en la que busco algún regalo para ella y sobre todo ese colgante en plata para mí, que él dijo que me iría... descubro la quiastolita, un silicato de aluminio, una variedad de la andalucita, con una hermosa y atrayente característica... en ella encuentro por fin mi trébol de cuatro hojas. Y luego es James Blunt desde el televisor, desnudándose, mientras la zurda fracasa en su intento de reservar mesa en el local que ha elegido,  para que un grupo de seis mujeres  desconocidas entre sí... celebremos su cumpleaños, y tratando de seducir a ese hombre que a pesar de ello le dice que tal cosa es imposible. Y también hablamos de una visita futura a esa ciudad de hormigas y  hormigón donde a mí me espera una noche más de Vida.
23/08/2006 16:11 Autor: sólo limo. #.

24/08/2006

- vii -

 
'No recordamos días, recordamos momentos'
Cesare Pavese
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Un colgante de quiastolita sobre el Bósforo de Almassy...
y una llamada que fue un fado, que fue un Desgarro...
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Escuchando a Dulce Pontes, 'Cançao do mar':  'Fui bailar no meu batel/  Além do mar cruel/ E o mar bramindo/ Diz que eu fui roubar/ A luz sem par/ Do teu olhar tão lindo/ Vem saber se o mar terá razão/ Vem cá ver bailar meu coração/ Se eu bailar no meu batel/ Não vou ao mar cruel/ E nem lhe digo aonde eu fui cantar/ Sorrir, bailar, viver, sonhar contigo'
24/08/2006 12:09 Autor: sólo limo. #.

25/08/2006

- viii -

ESTA SOBREMESA ME ENCONTRÉ ESTAS PALABRAS ESPERÁNDOME EN UN BLOG....

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Hoy he recibido un correo de una amiga. Creo que ya hace cuatro años que la conozco, aunque nunca, personalmente. Vivimos en los extremos pero no somos extremistas, aunque sí muy sentimentales. Tenemos esa virtud y ese defecto, de sentirlo todo con demasiada fuerza, tanto para bien como para mal. En todo este tiempo, ella me ha confiado tantas cosas... que yo siento que voy masticando su vida cada vez que la leo. Pero hoy ha sido diferente. Por primera vez, en todo este tiempo, he recibido una grabación de su voz. Dice que no tenía ganas de escribir. Me hubiera fumado un cigarrillo mientras la escuchaba pero como lo he dejado, me conformo con deborar los pistachos de emergencia que compré. Se escucha el tráfico de fondo. Ella es jodidamente transparente, hoy he descubierto que su voz también. Y, aunque la música de Marcelo se debate entre sonar o no, ella narra con naturalidad, silencios, sonrisas, aquello que le sucedió.

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Dejo esto aquí escrito porque sé que se pasa por aquí en silencio, como yo entre sus palabras. Y le agradezco ese correo de confianza que ahora, mientras escribo esto, tengo de fondo. Ella habla, como si ahora mismo nos encontráramos en una terraza del paseo marítimo tomando una copa. Ahora sé que se puede apreciar a una persona sin conocerla personalmente. Y sé que uno se puede emocionar, tan sólo, con escuchar una voz vibrando en los altavoces. Y yo me emocioné, sonreí por ti. Porque al cerrar los ojos pude alcanzar lo que cuentas, más aún que con tus palabras escritas. Y que tienes la voz de un ángel, y también unas alas enormes :)

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AYER A LA TARDE ESTAS OTRAS LLEGARON A MI CORREO...

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vaya sorpresa mas bonita ... me ha encantado escuchar tu voz ...que pasada ...es muy limpia , musical y desprende simpatía ... Me gustaría escucharte sentadas en una terracita mientras tomamos algo y vemos la gente pasar ... Respecto a la que cuentas , lo primero gracias por compartirlo y lo segundo que bonito ... lo vas contando como si fuese una película ... los detalles de la ropa , el recogido , el hotel ...puedo imaginarte perfectamente ... Ahora estoy en el trabajo , en medio de un proyecto que me tiene bastante concentrada pero en cuento pueda , al volver a acasa lo voy a volver a escuchar ... Bueno , supongo y espero que ya repuesta de los inconvenientes de la regla ... Yo estoy ya casi limpia ... AY ...que no se me olvide , que daño el depilado del pubis ¿no?... sobre todo cuando empieze luego a crecer ... besos , muchos besos voz bonita

25/08/2006 15:43 Autor: sólo limo. #.

26/08/2006

- ix -

Una amiga me escribe. Es joven pero  tras ocho años de relación dice que quizás esté tan triste porque el amor no es perfecto ni maravilloso. Y yo aunque no se lo digo ... pienso y si fuera que el Amor  se Acaba ... siempre se Acaba .. como la fiesta de la zurda de ayer, que después de ida sólo deja un resabio de vacío...
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40 años. Yo aún por delante un año y cuatro meses menos algunos días. Ella algunos regalos: un collar de inspiración africana elegido con pésimo gusto, un tanga morado de la misma, una cartera bonita pero a la que le sobraban los brillantes, eso de otra, qué poco conocen a la zurda, un colgante que era un minúsculo elefante en plata con la suerte de la trompa alzada; y eso una amiga de la infancia, una que estuvo al borde de la muerte y vio el tunel y la luz y a la zurda al otro lado, y que tiene un amor secreto, que parece un secreto a voces porque no deja de sonreír y que a la zurda le encantó; sobre todo porque antes la rubia sacó una pistola de juguete del bolso que disparaba disparos intergalácticos... como la zurda les dijo a todas que íbamos de cacería... y con la que yo casi sin querer le provoqué un buen disgusto a un niño. Verás, si por hacer la gracia... todavía voy a tener que llevarle al psicólogo, dije.  Y  un regalo a medias de otras dos, que vinieron juntas porque eran amigas y a esta edad nuestra ya se sabe y sobre todo siendo todas tan pueblerinas,  y ese precioso... y al final fuimos siete para esa cena regada con canei y donde hubo algún plato muy sabroso y rico, y no ninguna cacería. Al menos a mí delante de ellas jamás me habría apetecido y las otras eran sosas, sosas hasta de guardar como un domingo. Luego la zurda dice de mí pero yo en mi ciudad me cuido mucho y podré bailar bajo el fuego del calypso en otras pero nunca en la mía. Mira, algo nuevo que he aprehendido, a mojarme sólo por aquello que merece la pena. Al menos cuando no estoy muy borracha y sólo con un poco de cuidado lo puedo evitar.
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Y un secreto, que no era un secreto, que quiso más bien ser una confidencia y yo sabía que sólo iba a ser otro puto chisme: estoy enrollada con un médico. Eso  dijo aquella cliente con el tatuaje de los dos delfines. Y no, no lo estoy, que más hubiera querido yo. Una mirada de él por la otra acera con casi desprecio pero absurdo por inmerecido porque el hombre que me acompañaba sólo era mi masajista, el que me está ayudando con lo peor de mí, el mal estado de mis cérvicales y de mis fibras. Y antes una pieza de bollería rellena de cabello de ángel, que me como con placer en un banco frente al de él. Y también una idea. C. dice que no le desee la muerte a nadie. Y entonces pienso yo: pues que me ayude, ya no que me enseñe sólo defensa personal, que sea el mismo el que intimide a ese individuo aborrecible. C. es portero de discoteca también en sus noches libres y yo le estoy arreglando eso del amor... o estoy en puertas de hacerlo. Me urge tanto que se enamore ciegamente de otra. Pero también que piense que para conservarla... me necesita a mí porque él, aunque casi me parezca mentira, me llama amiga y ayer le sentí al otro lado del teléfono preocuparse por mí. Entonces le digo: a ti lo que te ocurre es que no sabes tratar a las mujeres. Confía en mí que te voy a enseñar. Y en eso estamos. Le dicté un mensaje corto para esa mujer que él tanto quiso, uno con mucha intriga y ella reaccionó casi al minuto y después de tanto silencio. Le impuse como condición que no le contestara y que me diera de tiempo hasta el martes en que hemos quedado para lo de mi masaje y la magia... si otra vez ocurre y para reinventarme algo entonces, en ese vuelo que tengo previsto, pero bastará con algo que de momento solucione la cuestión de la intriga.
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Y entonces un cuarzo nuevo y transparente pero preñado de exiguas imperfecciones del color del trébol de la quiastolita. La quiastolita es otro asunto. No sirve para la magia o a mí colgarlo del cuello no me  ha sentado bien que se diga. De todas formas para el pueblo celta más bien significaba algo diferente. Era esa cruz de las hadas que les ayudaba a reconocerse entre sí cuando se encontraban con iguales alejados de sus tierras. El salvoconducto del viajero.
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Y un mensaje de un no amante, no amigo, no amor, el único amante, ''amigo'', ''amor'', a fecha actual de la zurda. Dice: 'Me gustaría seguir leyéndote'.
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Y más tarde ese hombre y yo hablamos de follar y no follar. Y también de que en estos 20 últimos años yo regreso una y otra vez a su cabeza o él a mi vida.
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Y una canción: 'Sunday' de Sonic Youth. Rasgado de guitarras como una huella indeleble en el ánimo y luego más música... tan distinta de la del hombre con las horas contadas. Aunque..
26/08/2006 16:34 Autor: sólo limo. #.

27/08/2006

- x -

Nunca había estado en un concierto multitudinario. Hasta hoy. Bailando.  Levantado mis brazos. Cantando, saltando, aplaudiendo con la zurda y  Ana Torroja. Las dos entusiasmadas. Aunque fue circunstancial. Me dejé ir. No lo tenía previsto. Y si me lo hubiera planteado por inapetencia personal.. ni siquiera habría estado allí.
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Porque yo recuerdo que odiaba las mutitudes. Me provocaban claustrofobia, crisis de ansiedades, vértigo, mareos, sudores fríos. Y también estaba él. Tenía que estarlo. Yo no sabía donde pero seguro que en algún lugar entre esa maraña de miles que era el público. Porque él en eso nunca fue como yo. Él siempre tan presente. Tan presente como en aquel recital de fados donde ni siquiera contaba con él. Y en ese mar de gente imposible fuimos a dar de nuevo el uno con el otro por casualidad. Lo más improbable sucediendo. Sólo que nuestras miradas luchan a muerte, combaten, se enfrentan, como si la Atracción en lugar de deseo fuera una batalla. En su caso puede que exista una mezcla de desprecio y odio y algo más que no se fijar pero que hace que en el mío lo único que se conjure sea un creciente desafío y puede que hasta una  cierta  hostilidad, que por gastada.. ya apenas me hace temblar. Y a lo mejor es eso lo que me da miedo o va minándone la esperanza.  La posibilidad de que eso se acabe del todo, y por eso los dos atacamos primero, para dar dos veces. Con un por si acaso previsor. Y así vamos despidiéndonos, como uno va congelándose ante la noticia de la muerte que llama a la puerta, la próxima muerte.  Y él, después de esa intensidad con que me mira a los ojos, dirige su vista al drapeado del escote o tal vez es al  cristal de roca que pende como una brújula sobre él, dándose cuenta quizás en ese instante de que de nuevo  tengo conmigo  lo que le prometí.. y cuando volvemos a cruzarnos sólo unos minutos después me parece que ese hombre golpea mi cuerpo pero casi con violencia al pasar, como la otra noche entre los fados. Sólo que ya no es un roce sólo. O tal vez la violencia fuese sólo cosa de mi imaginación.  Yo que sé. Es que ni siquiera sé si fue real.. A falta de otro contacto más íntimo.. la excusa que sea con tal de que nuestros cuerpos vuelvan a tocarse y quizá a él le suceda lo mismo. Porque hubo una vez hace ya mucho tiempo que fuimos los dos una embestida febril pero no follamos, no. Nunca. No llegamos a follar. Y duele el amor. Tal vez de entre todo el espectáculo me quede con esa. Llueve hasta mojar. Quizás por los rojos sobre la oscuridad.
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Y una carta de otro alguien que después de mucho tiempo de leerme conoce mi voz al llegar a casa: 'Tu voz me sabe dulce, melódica, adolescente, casi puber. Tus palabras me suenan tristes y desgarradoras...' Dos fotografías de claros en el bosque que fueron pensadas inconscientemente para mí y un retrato abrumador de la soledad. Dos regalos.
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Y aterciopeladas rosas azul profundo en un ramo. Sólo eso. Y ese duelo de la zurda por el paraíso perdido del cariño de sus hermanos.. Es que tiene que ser muy jodido darse cuenta de eso, de que aquellos a los que amas no te quieren igual. Vamos, y que ni siquiera te quieren.
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Y sigo con pocas ganas de escribir y ninguna de desprenderme de este top negro con la espalda al descubierto que me vestía en la última habitación de hotel.. por el olor que guarda. Y sigo deseando a tres hombres pero a ninguno más y sin estar enamorada  de ninguno. Sólo esperando estarlo alguna vez, que alguien quiera eso de mí. Y pensándolo mejor, la que más sentí fue esa en la que la Torroja dice lo que una espina es.
27/08/2006 04:08 Autor: sólo limo. #.

28/08/2006

- xi -

Pocas veces me entusiasma algo de lo que leo pero hoy querré escribir o transcribir... nunca sé bien lo que va a ser.
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Había un hombre o una mujer o tal vez una rata de barco... que me remitió hace cosa de un mes, lo que luego vino a decirme que era una instantanea mía tomada en un parque, una frase de Roberto Bolaño. Las mujeres son unas putas asesinas, comenzaba. Y esto lo deletreo mientras escucho la voz de Leonard Cohen que preludia con un poema o algo así (es que yo el inglés) un tema de Tori Amos: 'Silent all these years'. Y Leonard ese jueves del hotel las hayas estuvo allí... es que he decidido que ese sea el nombre del hotel y lo mismo que tú ayer, o ese otro tú, a quien un cuarzo me hizo por fin fijar con la precisión de un ojo clínico. Porque lo que tanto me costaba precisar en él era el Asco pero hoy lo sé. O más bien ayer lo supe. Y ante eso sí creo saber como actuar evidentemente. Vamos, que eso lo cambia hasta todo. ¿Porque a ver, qué se merece un Castigador? Es que la Atracción y el Asco no son una buena mezcla. Por experiencia lo Sé. Y lo lamentable es que haya tardado tanto en entenderlo. Y hubo más, ayer.. pero nada por lo que tenga prisa. Y es curioso, porque yo diría que ese cristal de roca ha duplicado sus impurezas. Algo físico y palpable entre tanto vuelo metafísico. O metamorfismo de altos vuelos. Y eso es ya una sonrisa cínica. Para qué voy a esperar a que se sonría otro así... ya me sonrío yo. Di tú que luego eso tan interesante que creía haber dicho apenas me lo parecía. Tendré que volver a escucharlo hoy y tomar una decisión. Porque comienzo a sentir, que no es tan importante hablar para alguien... como saber guardar todo ese silencio que los hombres parecéis preferir. ¿O seré yo que siempre elijo preferir a los hombres que guardan todo ese silencio para mí? Pues hubo más. Al menos dos hombres más. Y quizás otro sobre el que un tercero ha prometido, si le concedo algún tiempo, conseguirme un correo email. Y yo a cambio le he pedido que me deje intentar algo con su ojo de tigre para él. Yo que sé, de momento sólo es una fotografía en un periodico de alguien que dijo algo que me llamó la atención: 'las ideas que busco pueden ser experimentos'. Ese surgió así. Como una noticia que la zurda me comentó. Y muy interesante también la charla con la zurda. Ella, el sábado tomándonos esas cervezas, me aseguró que su único amante, ''amigo'', '''amor'', le daría el doble de morbo si yo me acostara con él. Ya sabes, añadió luego, por lo de competir. Y a él le encantaría. Sí, imagino que sí, fue lo único que dije yo.
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Pero pocas veces leo algo que me entusiasme tanto como ese prólogo de Javier Marías en Ehrengard y quiero recortar un fragmento de Isak Dinesen, como luego querré rescatar algún otro al completo de Bolaño, para gusto y disgusto de los puritanos del mundo. Porque nada hay tan terrible como un puritano con instintos. Aunque para él, ¿para quién si no?
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'Donde el cuentista es leal, eterna e inquebrantablemente leal a la historia, allí, al final, hablará el silencio. Donde la historia ha sido traicionada, el silencio es tan solo vacío...'
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Y sobre esto dice Marías que probablemente sea la reflexión más inteligente, más clarividente, que jamás se haya escrito acerca del arte de contar cuentos. Y según la baronesa: 'todas las penas pueden soportarse si se meten en una historia o se cuenta una historia acerca de ellas'. Y eso es lo que trato de hacer yo. O lo que quería explicaros el otro día.. cuando algunos recibisteis esa grabación acerca de lo que significa para mí la soledad y de como me he acostumbrado a  combatirla, o trato de combatirla. Esto mismo quería decir... La baronesa Blixen empezó a publicar, casi a los cincuenta años como mal menor, sigue  Marías, como medio de ganarse la vida tras la ruina en que la sumió el fracaso de su gran aventura, la plantación de café que poseyó e intentó sacar adelante en Africa Oriental a lo largo de diecisiete años, y también como consuelo tras la muerte de su gran pasión, el aristocrático e inadaptado Denys Finch-Hatton.
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Y así es como quisiera enamorarme yo, como en esas memorias de Africa, de una historia que me atrapa, que me conmueve, que me consume pero quizás más que para ninguna otra cosa... para sentir como el fuego creativo arde en mí y forja aquello que siendo sólo limo nunca se puede construir.
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Y sobre eso de Bolaño. Es un artículo. Este en concreto: 'Literatura + enfermedad = enfermedad'. Y estos algunos extractos de él y con los que me Identifico. Y  ahí sí, de esa forma sincera sí, podría tener razón ese hombre, esa mujer, esa rata de barco, quizás si sea encontrarse en mí la mirada del suicida...
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'Follar es lo único que desean los que van a morir. Follar es lo único que desean los que están en las cárceles y en los hospitales. Los impotentes lo único que desean es follar. Los castrados lo único que desean es follar. Los heridos graves, los suicidas, los seguidores irredentos de Heidegger. Incluso Wittgenstein, que es el más grande filósofo del siglo XX, lo único que deseaba era follar. Hasta los muertos, leí en alguna parte, lo único que desean es follar. Es triste tener que admitirlo, pero es así.
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Aunque la verdad de la verdad, la puritita verdad, es que me cuesta mucho admitirlo. Esa explosión seminal, esos cúmulos y cirros que cubren nuestra geografía imaginaria, terminan por entristecer a cualquiera. Follar cuando no se tienen fuerzas para follar puede ser hermoso y hasta épico. Luego puede convertirse en una pesadilla'.
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Pero una que lo es mucho antes de llegar a serlo, que se presiente que mira de ese modo pavoroso. Porque yo también tengo explosiones seminales, lo reconozco. O al menos una parte de mi cerebro las tiene. Tengo ese componente masculino del que a veces hasta algunos hombres carecen o yo los veo así, porque los viajes heroicos por excelencia, con mucho mar por medio y mucha distancia de las Ítacas y mucha aventura no son para todos, claro, a no ser en la imaginación.  Y yo propongo un poco eso, siempre un poco eso. Lo no previsible aunque el final lo sea claramente. Pero mientras tanto... ah mientras tanto... aquel meanwhile meanwhile, en el que si esa lejana Alejandra, se anduviera por aquí, podría refrescarme la memoria porque no recuerdo ese nombre que lo firmaba.
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¿Puede ser la carne triste?
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'Es decir, está hablando de derrota. Y para revertir la derrota opone vanamente la lectura y el sexo, que sospecho que para mayor gloria de Mallarmé y mayor perplejidad de Madame Mallarmé eran la misma cosa, pues de lo contrario nadie en su sano juicio puede decir que la carne es triste, así, de esa forma taxativa, que enuncia que la carne sólo es triste, que la petit morte, que en realidad no dura ni siquiera un minuto, se extiende a todos los gestos del amor, que como es bien sabido pueden durar horas y horas y hacerse interminables, en fin, que un verso semejante no desentonaría en un poeta español como Campoamor pero sí en la obra y en la biografía de Mallarmé, indisolublemente unidas, salvo en este poema, en este manifiesto cifrado, que sólo Paul Gauguin se tomó al pie de la letra, pues que se sepa Mallarmé no escuchó jamás cantar a los marineros, o si los escuchó no fue, ciertamente, a bordo de un barco con destino incierto'
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En fin, que os recomiendo esta lectura de Bolaño como una hambrienta de dulce porque dulce me parece el horror frente al desierto del aburrimiento. Y la bombilla de un espejo de baño que explota cuando voy a encenderla y yo que matemáticamente me llevo las manos a la cara para protegerme. Se patentiza  pues que ando bien de reflejos y que muy autodestructiva no debo ser. Porque  amiga de eso de tragarme cristales e inflingirme heridas como dicen que gustan de ello los borderline tampoco soy. Y sí, me gusta follar pero no tener que convencer a nadie de ello. Esa épica se ha convertido en pesadilla. Y también me gusta la gente que no necesita del alcohol y las drogas para sentir algo tan natural y tan infame, si se quiere, tan nítido como yo, que no se compone excusas fáciles y sin talento. A eso es a lo que yo llamo honestidad o carencia de ella. Y aunque luego yo misma las use para incrementar mi Sensibilidad hasta el extremo del Abandono al que me gusta llegar. Y sí, hay un chico al que seguro le vendría bien escucharme en un pasaje de mediumnidad benéfica y ''maléfica'', las dos cosas a un tiempo, interpretándome a mi misma, por eso hablo de mediumnidad, porque lo convocado es sólo mi espíritu, aunque yo diría que más que maléfica... estaba siendo sólo terriblemente veraz, y  como un oráculo hermoso  incluido al final.  ¿Cómo no?  Eso también y que no falte pero... ya no le contaré que letras coinciden al final de los nombres y cuántos agujeros en aquella herradura que formaba un arco de triunfo habría que contar. ¿Con qué fin? Si ya ha llegado ese temido silencio o tan esperado, quién sabe, de las páginas en blanco. Pero de cualquier forma tan merecido.
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Bolaño quiso un funeral vikingo. Y yo dentro de mí lo quiero todo así. Valorizando al miedo sólo lo justo. Así que busqué un encendedor, me subí en una banqueta de madera y mimbre y volví a dejar el interruptor de los plomos en su sitio pero lo que ya no hice fue cambiar la bombilla y ojalá nunca te callaras. Es que sigo escuchando a Tori Amos: 'Years go by if I'm stripped of my beauty/ And the orange clouds raining in my hand'
28/08/2006 12:02 Autor: sólo limo. #.

30/08/2006

- xii -

Quiero escribir. Algunos detalles importantes de registrar y que están relacionados con el día de ayer: piedras, dones heredados, sagas y estirpes. Pero ahora sólo me urge despojarme de este aroma de loto negro de Egipto que me acompaña desde ayer e incluso del oporto. Y una cita del poeta británico John Donne :  "No preguntes por quién doblan las campanas,  doblan por ti". ¿Me escuchas? Así  sólo por ti. Por ese sentimiento dulce que me inspiras. Porque sólo tú convocas el sexo y el júbilo de mi niña  interior con esa ilusión de las risas compartidas en el futuro que se anhela visitar. Y por qué no, la sospecha del Miedo por venir.. Piénsate lo que te dije.
30/08/2006 16:55 Autor: sólo limo. #.

31/08/2006

- xiii -

" Esperaron el tranvía un largo rato, luego entraron en el bosque. Caminaron entre los árboles de sílex y bajo sus pires se fragmentaban hasta convertirse en polvo hojas grises y metálicas. Hacía mucho frío.
- ¿No tienes demasiado frío? -preguntó Lehameau.
- Oh no. Cuando estoy con usted me da calor.
- ¿Es verdad? -preguntó Lehameau riendo-. Yo también, sabes -añadió entonces muy serio-, cuando tu estas conmigo, ya no pienso en el frío, en la dureza del tiempo.
- ¿Es usted desgraciado, señor Bernard?
- ¿Yo? No. ¿Por qué piensas que puedo ser desgraciado? No soy desgraciado. No soy feliz, no es lo mismo. Pero tampoco busco ser feliz. Pero tú eres aún demasiado pequeña, demasiado joven, para entenderlo. "

Raymond Queneau

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Todavía padezco la enfermedad de las búsquedas, dijo alguna vez Friedrich. No estoy contento y continúo borrando. Y así lo hago yo. Digo después de dejarle y ya a solas con mi cuaderno: 'claro que tengo miedo a la caducidad de la axila desierta, del pubis acústico. Y te escupo versos que tú jamás escuchas o que no adivino si lo haces. Porque él, el hombre con las horas contadas, nunca se descubre más allá de las sábanas. Porque se escuda en ese silencio acordado que no tuve otro remedio que aceptar. Es que era una cuestión de respeto. Pero esencialmente por mí.

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Y Avellaneda, escribo luego pero ya ayer. Avellaneda vital, inusitadamente cariñosa y concéntrica. Tiene truco. La noche del concierto la hija de la zurda y ella se conocieron. Y Tara le dijo: 'Sé de ti porque eres la amiga de la amiga de mi madre'. Y para estas adolescentes debe ser cierto que al parecer  tengo algún glamour. Tara a veces ha mencionado la interesante vida que llevo, o mejor dicho, cree que llevo. Y yo he terminado por concluir que esa creencia absurda o extraña  tenía que estar relacionada de alguna manera con el conocimiento de mi página o de esa otra yo que no era yo pero que era mi yo virtual y que era lo mismo que ser yo, aunque no debiera haberlo sido para ella. Y el siciliano cuando me trae el café con hielo que me pregunta: si no es mucha indiscrección puedo saber por qué os marchasteis ayer sin esperar a que os sirviera. Y yo le hablo de una silla que cojeaba, y de un trueque con otra que también lo hacía y de lo maniática que es la zurda para tales asuntos. Entonces parece que el hombre se queda más tranquilo y yo vuelvo a insertarme casi plácidamente, y olvidándome del acosador del fondo,  bajo el flequillo del conmovedor rostro de esa dama de negro pintada por Renoir
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Luego desciendo paralela a las arcadas de la calle que va a dar a la travesía donde me aguarda la filatelia y llego a tiempo de despedirme del dueño, que ha conseguido que le reintegren el dinero de sus vacaciones fallidas y que se va por fin menos reconcomido  a Marruecos. Y en el bolso tres piedras más. Ninguna con fantasmas pero una de ellas contaminada por el rutilo, y que me parece la metáfora perfecta para ese milagro que quisiera mi padre. Y entro en la biblioteca y me confundo de estantería y no encuentro lo que busco porque no termino de recordar que Saramago es un autor portugués. Así que tengo que solicitar la ayuda de la gemela de Tomás, que era aquel monje preñado de complejos que me habló por primera vez del efecto mariposa y que fue expulsado de su  monasterio por sentir excesiva curiosidad por lo que alguna hermana guardaba con tanto celo debajo de las enaguas. El levantador de hábitos le apodé yo muy risueña en aquel tiempo pero eso ya fue después de la operación de su pie zambo y por la fecha en la que le conocí. Y aunque luego sólo deseaba volverle a desconocer. Y entonces me acurruco con mi pequeña grabadora en un banco discreto del lateral de una iglesia aromada por el  incienso y las letanías,  y le susurro a ese desconocido que me hablado de Saramago lo que leo en la contraportada de ese libro que él mismo me sugirió apenas unas horas antes... 'Érase una vez un rey que hizo la promesa de construir un convento en Matra. Érase una vez la gente que construyó ese convento. Érase una vez un soldado manco y una mujer que tenía poderes. Érase una vez la historia de un amor sin palabras de amor. Y que es como a mí me gustan las historias de amor. Y más... Érase una vez un cura que quería volar y murió loco. Érase una vez un músico. Érase una vez una passarola. Érase una vez... ese hombre que había regresado de alguna isla paradisiaca y muy alejada de aquí y con el que me puse en contacto después de haberle descubierto en un documental. Es que ese hombre fue así: un impulso sin precedentes. Y luego otro impulso pero este de la zurda que me dice que ese mismo libro que llevo en las manos me aguarda en su casa. Y es un regalo, y esta dedicatoria escrita con todo su cariño, me consta: 'Este libro buscaba un dueño merecedor de él. No conozco a nadie mejor que tú. Disfrútalo como yo no supe'. Y yo que quisiera despreocuparme de lo que significaba para ella esa película que insistió tanto en que viera: 'Juegos de mujer' Y otra, 'Milou en Mayo', que trato de bajarme de la red, porque en el videoclub no parece que haya visos de saber nada de Louis Malle. Y una música 'La grande Fuga', el testamento emocional de Beethoven, o que ese desconocido dice que lo es.
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Y entonces hoy, primero un malestar y mi voz hablándole al hombre con las horas contadas. Y luego algunos rayos artificiales de sol y una excitante fantasía erótica, porque debo haberme quedado dormida de espaldas bajo ellos, pero de la que luego siento miedo a que no se acabe, porque la polla que tengo entre las piernas es demasiado real y no es la suya, y aunque a pesar de ello o quizá por ello el orgasmo se haga inminente.  Y me corro justo ahí cuando él, ese hombre que por dentro es sólo un niño pero un patético niño, abre la puerta porque se marcha.  Y luego algunas confidencias que tampoco sé si nadie escucha con 'La grande Fuga' y Beethoven de fondo.
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Y la voz de la Torroja cuando me subo al coche de la zurda para ir a dar ese paseo a la playa. Nada tiene de especial dos amigas que se dan la mano. Y eso sí que me espeluzna. Porque ya son demasiadas reincidencias. Y quiero que él, el hombre con las horas contadas, la ayude a superarlo, o tal vez que me ayude a mí ayudándola a que lo supere. Y de eso hablamos luego. Y sí, parece ser que ella va a ponerse en contacto con él pero también que entiende que no podemos predecir cuál será la respuesta de él...  aunque yo la aceptaré de buen grado  sea cual sea.
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Y tampoco conocía a Raymond Quenau hasta que hoy recibí por correo  y como un presagio favorable un poema suyo. Y era de él, del hombre con las horas contadas. Pero como eso será una oración que se rece a finales de diciembre no puedo dejarlo aquí. Y entonces lo que hago es dejar en su lugar ese fragmento de otra obra suya,  'Un duro invierno'...
31/08/2006 23:44 Autor: sólo limo. #.



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