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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>la cresta de Limo</title><link>http://lacrestadelimo.blogia.com/</link><description><![CDATA[ <em>... asimismo una cresta de limo emergiendo de la aguas es la imagen más frecuente en la creación de las mitologías egipcias:'un gran loto salió de las aguas primordiales, tal era la cuna del sol en la primera mañana' ... </em> 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Sun, 10 Sep 2006 02:32:11 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>- xx -</title>
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	<pubDate>Sat,  9 Sep 2006 22:23:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <font face="andale mono,times" size="3">En fín, que la cresta de limo muere hoy aquí. Porque ya no me siento sólo limo... y tampoco sé bien si alguna vez me sentí así. Y si es cuestión de profecías... seguro que algunos y yo volveremos a coincidir por ahí... pero aquí  hubo una visagra de una puerta que estuvo a punto de abrirse o de cerrarse... era una construcción rústica de adobe rojo y había o hubo un pasadizo allí... Abrazos, muchos, a los que os los merecéis y sonrisas inevitables. Os escribo... Ella era sólo limo y si hubiera nacido espuma ... Pero nació de una cresta de limo al atardecer de un sol rojo y oscuro ... y por eso nada en Ella lograba sostenerse... sí, definitivamente prefiero otra sentencia de vida, aunque nadie pueda Creérsela - xD -</font>	
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<title>- xix -</title>
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	<pubDate>Sat,  9 Sep 2006 21:00:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div><font face="andale mono,times" size="3">A la noche estoy desesperada por la zurda y el desasosiego hace de mí una presa fácil. Crujo como mimbre. Pero me evado con él en mi sofá y se me trasnocha la preocupación como si fuera leve como un quejido sordo, aunque algo que no soy yo también cruje . Duermo tranquila luego un sueño profundo  que no termina por ser reparador pero si lo bastante sueño y lo bastante confuso. Me chirría algo dentro. Una sospecha. Eso ya a la tarde de hoy.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Entonces, antes me cuelo en su correo. Ella no ha querido cambiar la contraseña que yo me sabía y descubro camuflada en una carpeta con el título de personal algo que me disgusta horrores y no lloro porque por eso ya no sé: un brote de auto-engaño adosado como un jardín de jazmines y mimosas a ese chalecito de nuestra conversación. Ella me había comentado la posibilidad de endosarle a su terapeuta esa retahíla de dolores que yo le he cincelado al mediodía de esta mañana. Le digo que no me parece sano, quiero decir, claudicar al esfuerzo que supone enfrentarse a eso mismo pero por uno mismo. No escarbar la tierra a dentelladas para sembrar tus propios bulbos o desenterrar para luego enterrar para siempre y por los siglos de los siglos  amén, tus jodidas mortajas. Vamos, hombre, quememos París cándido y a las momias del museo de cera. Eso tendrían que ser ya para nosotras la adolescencia y la niñez. Es que me parece tan ridículo a los cuarenta seguir culpando de nuestros errores a los mismos de siempre. Lo fácil. Lo dulce. Lo irreversible. Yo creo que si uno tiene que divorciarse de los planteamientos circulares tiene que primero aprender a distinguirlos y no preguntar: ¿qué quieres decir?. Y ella ni idea, aunque a lo mejor me equivoco. Pero sé que no y  si no salen a la luz es difícil darse cuenta o al menos al principio. Y yo quiero ganar tiempo. Y a lo mejor también son malas mis prisas. En realidad no las tengo por los resultados sino por la gravedad del asunto. Es que ayer me asustó.  La zurda me Asustó. Yo creo que no me equivoco cuando alguien anda muy cerca de traspasar la frontera de esa línea sin retorno o con regreso difícil. Ella escribe que quiere separarse porque su marido y su madre ... bueno, lo que sea, eso lo  dejo ahí, sólo al gusto del consumidor. Y obvia así todo su oscurantismo. Además es una maldita mentira, una patraña. Un disfraz donde esconder lo único que le importa: la gelidez de sus capitulaciones. Le escribo ahora un mensaje corto porque me he disgustado. No vengas a buscarme despues del tanatorio que no voy a salir, no me apetece y prefiero meterme en la cama. Aunque en realidad lo hago porque sé que voy a delatarme y la voy a acabar cagando todavía más, y como sucedió ayer.. Y también porque sé que iremos a ese bar y puede que esta noche se encuentre allí ese chico al que hace casi quince días que no veo y al que poco a poco me he dado cuenta de que deseo seguir sin ver. El sexo sólo sexo es tan fácil matarlo y te deja el espíritu tan  amainado y tan inapetente cuando muere. Y además  cuando muere es tan difìcil de resucitar nada de él. Creo que me daría hasta... no es pena,  no sé pero verlo delante como &amp;#39;otro&amp;#39; y no como me gustaba imaginarlo sin terminar de imaginar... Sí, a pesar de las apariencias. Porque yo ahora lo único que recuerdo de esa borrachera  es la resaca de un dolor de cabeza o dos y lo que me temo que voy a recordar siempre: la última factura de Vodafone. Y ese es el mayor dolor: 70 euros del ala por volverme inconsciente o incauta durante un mes.. Aunque me gustaría mucho terminar por recordar sólo  la historia hermosa que fue, que también fue durante algunas horas de una semana espaciada y repartida por cuatro meses entre la primavera y el verano. Si es que la hubo alguna vez, claro, porque de momento ya no la veo por ninguna parte. A eso me refiero. Y después de todo con eso de la zurda he de aprender a confiar en el criterio clarividente de otro que si tanto se parece a mí...  sabrá cómo distinguir. ¿Qué me emponzoña un poco de esto? Joder, es que ella no se dará cuenta pero en ese correo subrepticio no hizo más que escribir otra condena para esa amiga que ahora tanto la enajenaba la idea de no poder defender. Es que lo que más me jode (aunque ella jamás se exprese así) es que te culpen a ti de todo. Y después de todo qué es lo suyo...  sólo me parece una traición como las demás, aunque la entienda más y me preocupe mucho menos, pero como las mil anteriores, o las mil que seguirán y seguirán sin preocuparme. Y yo lo único que quiero es que se mejore  pronto y mintiéndose así no va a poder. Porque doler a mí no me duele ya ninguna cosa ni del pasado ni del presente, y por eso le pedí que cambiase su contraseña, para poderme perder de los entresijos de sus excusas pero no quiso y si no lo hace todo terminará por complicarse mucho más cuanto más traté de esconderlo. Y yo sólo quiero saber callarlo o aprehender. Como cuando ayer me dijo que quería presentarme a aquel alcohólico. Fui muy cruda pero no lo pude evitar. ¿Y para qué me lo quieres presentar? ¿Para calentarle conmigo y así tú poder calentarte con el morbo sintiéndote segura con él mientras no te mojas ni un pelo del coño? Pues no. Yo es que esas cosas siempre las he tenido meridianas. Maldita y jodida comprensión para todo menos para eso. Pero cuanto la agradezco. Y luego sus te equivocas, te equivocas conmigo, ofendidos. Como con el asunto de la psicóloga. Es que era tan sencillo de deducir. Porque no es como yo pero es como yo. ¿Y qué buscaría yo? ¿la tensión sexual? Pues ella lo mismo y por eso siempre elegiría a una mujer.  ¡Y qué bastardos somos con nuestros más bastardos actos!  Ojalá se atreviera a decirle a él lo que yo le dije al hombre de aquella cafetería después de la cena en el chino: ¿Me llevas a tal sitio? Porque eso fue lo primero que ellos hablaron, me refiero a ella y a su marido y así continúan las cosas diecisiete años después, y aunque ella también lo haya vivido como su más largo olvido. Y eso tiene mala cura, ¿o no?</font></div><div><font face="Times" size="3">.</font></div><div><font face="Times" size="3">..</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><em>P.S: Tenéis que perdonarme pero esto es un desahogo sólo que he escrito en cinco minutos y no escribo siquiera para que nadie lo entienda, que en realidad es como sé que me gustaría escribir aquí.</em></font></div><div><em><font face="Times" size="3">.</font></em></div><div><em><font face="Times" size="3">..</font></em></div><div><em><font face="Times" size="3">P.S: He vuelto a leer el correo después de que la misma zurda quiso  enseñármelo y tampoco es que me culpe exactamente de que esa información fuera la causa de su necesidad  impereriosa de separararse de su marido. Simplemente ha perdido la perspectiva con respecto a los hechos. Y lo que  dice  es que se sintió muy traicionada en ese momento y yo no tengo derecho a dudar de que sea así y además, creo que soy incapaz de ponerme en su lugar y por tanto no puedo comprender ni empatizar con lo que siente. Y si yo se lo conté  a ella fue porque no soportaba que ella se juzgase tan duramente cuando él andaba vanagloriándose de tener a su suegra abierta de piernas y  a su disposición cuando él quisiera.  El error lo cometió él porque joder, eso tendría que ser un secreto inconfesable. Pero mira que ir a contármelo a mí que sabe de sobra que soy la amiga de su mujer.</font></em></div>	
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<title>- xviii -</title>
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		<description>Ocurre lo que os contaba anoche en esa grabacion en la que os hablaba desde el parque bajo el efluvio de la luz espectral y amarilla de las farolas, que estoy un poco cansada de llevar un diario, que no me apetece demasiado esforzarme en escribir o n...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090901--xviii-.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat,  9 Sep 2006 00:19:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p><font face="andale mono,times" size="3">Ocurre lo que os contaba anoche en esa grabacion en la que os hablaba desde el parque bajo el efluvio de la luz espectral y amarilla de las farolas, que estoy un poco cansada de llevar un diario, que no me apetece demasiado esforzarme en escribir o no acerca estrictamente de mí, que ahora lo íntimo y personal parece estar cobrando o reclamando otra dimensión en mi espacio interior y que quieren aflorar otras cosas o intereses míos. Así que tal vez no cerraré esto del todo o quizás sí pero creo que seguiré comunicándome mayormente con vosotros a través de esos archivos de sonido porque me resulta más gratificante y porque vuestras respuestas de hoy... joder Kepa, la tuya, la de María, con esa premonición, la de Mayte, con sus confidencias, las de Maria Dolores... me han dicho mucho de vosotros, más de lo que creeis. Así que muchas gracias :))</font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">Y Besos</font> </p><p> </p>	
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<title>- xvii -</title>
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		<description>Escribo algo sobre el loto negro, escribo algo sobre las fuentes, escribo sobre Fuenlabrada en algún domingo, como una posibilidad casi descartada desde que se pronuncia, y sobre gatos comensales que se pasean por entre las mesas de una t...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090701--xvii-.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu,  7 Sep 2006 12:44:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p><font face="andale mono,times" size="3">Escribo algo sobre el loto negro, escribo algo sobre las fuentes, escribo sobre Fuenlabrada en algún domingo, como una posibilidad casi descartada desde que se pronuncia, y sobre gatos comensales que se pasean por entre las mesas de una terraza  como si fueran palomas... pero luego no me gusta lo que escribo y prefiero dejar aquí sólo esto:</font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">.</font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">..</font></p><blockquote><div align="right"><font face="andale mono,times" size="3">- <em>Dime ahora lo que quieres que te haga. Pero dímelo despacio, mirándome a los ojos con las palabras más crudas, más ferozmente obscenas que puedan hacernos sentir mayor vergüenza</em>.</font></div><div align="right"><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div align="right"><font face="andale mono,times" size="3">Entonces Gala contestó: &amp;#39;Reviéntame&amp;#39;. Quedé tan atónito al ver que se me ofrecía mi propio secreto como regalo en lugar de la ardiente proposición erótica que había esperado, que tardé en contestarle. &amp;#39;¿Lo harás?&amp;#39; - oí que repetía. Contesté: &amp;#39;Sí&amp;#39;.  Y volví a besarla. Duramente en la boca.  Mientras repetía en el fondo de mí mismo: &amp;#39;No. No la mataré&amp;#39;. Y mi segundo beso a Gala, que era un beso de Judas por la hipocresía de mi ternura... simultaneamente consumó el acto de salvar su vida.  Y resucitó mi alma. </font></div><div align="right"><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div align="right"><font face="Arial" size="2"><font face="andale mono,times" size="3">Dali dijo que esta fue la única mujer con la que hizo el amor. Dali y el instinto de huir. Y yo y mi instinto. Muerte de Lorca.</font> </font></div><div align="right"><font face="Arial" size="2">.</font></div><div align="right"><font face="Arial" size="2">..</font></div></blockquote><div align="left"><font face="andale mono,times" size="3">Reconozco que estoy bastante apática para lo de escribir. Ya era hora. Amén.</font></div>	
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<title>- xvi -</title>
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		<description>Minuto uno. Remito a la zurda a una dirección: Carne de psiquiatra. Ayer le comenté esa posibilidad. También lo hablé con su marido pero antes, a la tarde. Después de que él se matriculase en esa escuela...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090501--xvi-.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue,  5 Sep 2006 14:55:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div><font face="andale mono,times" size="3">Minuto uno. Remito a la zurda a una dirección:</font><a href="http://carnedepsiquiatra.blogia.com/"><strong><font face="andale mono,times" size="3"> Carne de psiquiatra</font></strong></a><font face="andale mono,times" size="3">. Ayer le comenté esa posibilidad. También lo hablé con su marido pero antes, a la tarde. Después de que él se matriculase en esa escuela y nos dejase poca elección en los días para nuestra actividad deportiva que tendrá que limitarse sólo a dos, los martes y los jueves. Yo he aumentado de volumen un algo desde que abandoné el ejercicio físico hace casi tres meses y la zurda algo más que yo porque ella reparte peor sus líquidos y sus grasas. Y un ejemplo de su inestabilidad es que la crisis que tuvo ayer estaba anexada al hecho de que su cuñada se había puesto a tratamiento con un médico y había perdido esos ocho kilos que ella tanto ambicionaría perder. Pero son etapas, en las que la envidia, el peor mal de la zurda, se le enquista en el ánimo y lo cierto es que la cuñada es auténticamente insoportable. Ayer quise presentarle a V. a la zurda pero ella lloraba en la terraza en  la que estábamos tomándonos aquellas infusiones, la mía con mucho hielo para combatir el bochorno pegajoso que me había hecho insufrible la tarde, y no me atreví a contradecirla. Hace unos minutos le he explicado que hay una diferencia grande entre su familia (ellos están convencidos de que está medio loca) y yo. Ellos quieren que cambie para que termine por plegarse a su adaptación y yo quiero que busque ayuda profesional porque necesito que se sienta mejor y aunque eso  le suponga una orogénesis parecida.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y Kepa me escribe... Y maría me escribe... Y ese hombre de labios finos y mirada inteligente con el que contacté después de descubrirle en aquel documental también me escribe... un Telegrama. Dice que me Siente y que le Llego pero que su actividad profesional e íntima es por completo absorbente en estos momentos y que mientras tanto me imagina. En una gimnopedia, dice.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Las gimnopedias eran unas celebraciones espartanas, como espartana declaró ser su iniciación con Saramago. Y yo por supuesto no le doy prisas. Te espero, le digo.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">De hecho parece que las he perdido. Hablo de mí y de mi proverbial impaciencia para todo.  Y en lo que también me achico es en aquel ¡No! grotesco con el taché al chico de la pista. Y desde ayer tenemos una cita pre-programada aproximadamente para dentro de quince días. Sí, como si fuera una cirugía ambulatoria. Le voy a extirpar el sentido del control y esa será su segunda lección de vuelo sin motor y por supuesto sin paracaídas. En la primera hubo sangre que manó de un modo impertinente e intempestivo. Estás sangrando -gritó horrorizado. Pero quién le mandaría mirarse la polla mientras jodía. Es que aquello sí que era un polvo y punto. Y bueno sí,  para mi gusto hubo  demasiada saliva y bastantes prejuicios machistas  pero también mucha excitación y entusiasmo por parte de él que compensaba. Y una explosión mía de carcajadas, luego, al darme cuenta de lo gracioso que me resultaba todo, y  que casi va a dar con nuestros huesos en aquella curva de la carretera por la que volvíamos. ¡Qué susto me metiste! -exclamó llevándose la mano, desencajado su rostro, al corazón. Pero después ya pareció tranquilizarse porque dentro de lo desgraciada que la aventura había resultado yo no podía dejar de reírme. Pero él me consta   que  siguió  preocupado durante días y semanas porque el sexo había sido tan brutal que temía haberme provocado algún daño irreversible, aunque yo sabía que no, que sólo había sido una Señal de Stop bien gorda. Sucedió en diciembre del año pasado. Pero ahora no sé por qué me apetece ese nuevo intento con él. Quizás porque le he cogido gusto al asunto de la batuta. Es que creo que como directora de orquesta no tengo precio y añoro mucho ese gemido del oboe que no figura en ningún concierto escrito. ¿Me acatarás en todo? -le pregunto. Y él duda unos instantes mientras yo le miro fijamente y sin perderme uno de sus trinos a través de los resquicios de la verja de acero que nos divide.  Ës que me pide compasión mucho antes siquiera de haber comenzado y sus ojos son un poema, como se dice. Me lo cuentan todo. Y a mí me fascina en ese minuto esa primaria  y egotista verdad suya . Lo temerosa que le parece su aproximación incauta a ese abismo que yo soy en lo  desconocido. Pero no me harás daño, ¿verdad?. Me resultaría patético si ese jovencito fuera otra cosa que no fuese ese niño. Es que a duras penas ha cumplido los veintiseis y su programa favorito después de los deportes es esa cosa que ponen en televisión y que sigue o siguió media España pero que yo nunca he visto.. Que si le haré daño me pregunta, párvulo, un tiarrón grande como un armario y de más de metro ochenta y cinco. Pero no te dará vergüenza gigantón. Si  David en tu caso soy yo. Por dios, si este crío (se llama David) me va a matar de la risa. Y a lo mejor es eso lo que me atrae. La funesta grabación que va a resultar ese polvo en diferido. Pues hoy tienes cara de mala -continúa. Sí, hombre de mala de película. Ni siquiera sabe descifrar el oscuro ángulo de mi perversidad. Y por eso, afortunadamente,  le mantendré a salvo. Por eso y porque dentro de lo poco honesta que es su postura... siempre me recuerda que si me ve por la calle y le acompaña su novia no podrá saludarme, y que no quiere que yo piense... Vamos, algo que muchos deberían aprender en vez de considerarse sin motivo y contra toda lógica de lo humano tan irreprochables y tan Decentes</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y por fin mi abuela se ha dejado caer por el mecánico dentista. Cuando estamos en el portal esperando a que nos lo abran y yo rebusco en el bolso deseando que se materialice ese mechero precario que nunca encuentro, el que lo hace es V., acompañado, imagino, que de una de sus redactoras, y me sonríe. Me has salvado la vida, le digo. Pero él me responde que no lleva fuego encima y yo me doy cuenta de que V. es de los que ganan en simpatía cuando les conoces más.  Luego, cuando el de las gafas y la amabilidad se hace cargo de esa anciana que ya a duras penas logra caminar... me bajo a la calle a gastar en la intimidad de una iglesia esos veinte minutos. Pero, en esta ciudad al menos, los curas deben tener un concepto un tanto peregrino de lo que es la casa de Dios. Y esa puerta también está cerrada a cal y canto, como todas las demás. Así que acabo por sentarme en una mesa lo bastante distante de la que ocupa V. con su redactora y que acababa de enviarme un mensaje avisándome de haberme visto pasar. Pero tampoco le miro, o sea,  que no ta vayas a  pensar que fue aquello que tanto gusté de hacer contigo. Y por cierto, acabo de leer esta frase que tiene tanto que ver con nosotros o entonces quizás es cuando lo he comprendido: </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div align="right"><font face="andale mono,times"><font size="3"><em>"La ausencia extingue las pequeñas pasiones y hace crecer las grandes, igual que el viento apaga una vela y aviva un fuego"<br /></em>      <strong>François de La Rochefoucauld,</strong> (1613-1680), escritor francés<br /></font></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">..</font></div><div><font face="Arial" size="2"><font face="andale mono,times" size="3">Y una cosa que me resultó curiosa... cuando luego en la calle,  y después de haberme entretenido tanto rato frente aquel escaparate con precioso  e inspirador mobiliario de casas de muñecas, mi abuela miró la piedra que llevaba colgada al cuello dijo: Antes creí ver que llevabas un Santo Cristo  y me extrañó porque tú nunca te pones cruces. No, y ella es bastante racionalista y aunque en el fondo sólo sea una comunista contradictoria que reza. Y si tuviera mucho espacio y también mucho dinero creo que me haría con una habitación sólo para esas hermosas mansiones imaginarias, porque inconscientemente elegí un piano y no otro, y un aparador, y una vajilla de porcelana en la que se incluía un primoroso juego de te y una magnífica cama con dosel... Pero entonces quizás también querría una hija, y luego o puede que hasta antes hubiera comenzado a pensar en el amor de un modo diferente. Y en realidad yo para mi casa y sus cosas soy de lo más despreocupado. Así que... por qué diablos mi abuela no puede llevar grabados a sangre y leña los principios más republicanos en la conciencia y luego entre sus almohadas orar desde lo más íntimo del pecho por la letanía que sea.</font> </font></div>	
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<title>- xv -</title>
	<link>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090401--xv-.php</link>
		<description>Estoy con Tom Waits &amp;#39;Cold Cold Ground&amp;#39;. Y en algún momento me escucho hablar en esas grabaciones de cuerpos que se ofrecen en &amp;#39;ciertas condiciones&amp;#39;. Quiero decir que no me atraen las clausulas con acotaciones al margen, que con...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090401--xv-.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon,  4 Sep 2006 00:50:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div><font face="andale mono,times" size="3">Estoy con Tom Waits &amp;#39;Cold Cold Ground&amp;#39;. Y en algún momento me escucho hablar en esas grabaciones de cuerpos que se ofrecen en &amp;#39;ciertas condiciones&amp;#39;. Quiero decir que no me atraen las clausulas con acotaciones al margen, que conmigo no hacen falta, que ya sólo me provocan ganas de regurgitar;  ni el romanticismo sine qua non, y eso lo mismo, ni aquel mira cuan de sentimientos soy pero donde a la larga somos sólo putos fraudes, que no un puto amor, ¿o sí?. Si es que yo ya no me creo nada y después de ti mucho menos. Es que me joden las estrecheces, y me joden las mangas anchas cuando a mí me conviene pero eso tú, claro, no lo veas así. Y me joden, ¿cómo no?, mis jodidos resabios pero cómo explicarlo, no me joden nada cuando me libran de ese te paso la mano por encima porque tú ya sabes qué... No joder, yo no sé nada y tampoco lo quiero saber pero amigos no somos. No te vayas a confundir. Voy al minuto y no me divierte pescar  peces de mentira en barreños de juguete. ¿Será porque amo a los osos polares que follan sobre un colchón? No quiero apéndices ni magos. Aunque tú, tú. Tú eres otro asunto. Será porque te callas porque quieres y no porque tengas algo que ocultar. Vif la naturalidad.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">No sé. Es difícil de explicar si tú no estuviste allí conmigo. Pero seguro que él sí, porque me refiero a lo que poco interesantes que ahora también me resultan a mí los juegos de poder. Qué tediosos. Estoy contigo. Y aunque yo todavía no los &amp;#39;biensepadescubriralaprimera&amp;#39;. Un dos tres al escondiente inglés. Eso me pasa. Eso y este jodido calor. Y un corto de Isabel Coixet: &amp;#39;Hay motivo: la insoportable levedad de los carritos de la compra&amp;#39;. Y por qué las ancianitas ya no se tiñen el pelo y van todas con la cana al aire que da pena (¡Qué da pena! Con lo sanas que son las canas, coño, si sobre todo son al aire!). Y por qué un kilo de tomates, depende de donde, ronda el talego.  Carritos de la compra mutilados de hortalizas. Eso era todo lo que observaba el pavo. ¿No habrá mejores cosas de las que hablar en un corto de cerveza? Como si no tuviera ya bastante con mi madre obesa. Y hortalizas pero de otra manera, o especies, el tomillo, el orégano, como defensas Caro-Kann. Eso sí que me gustó. Eso es inteligencia y labios finos en hombre de piel transparente, de aura transgénica.  ¡Oh la inmortalidad! Pues anda y que te den mucho por el saco, payasa. Haz gárgaras. Y luego, o ayer, o antes lo intenté con Leolo pero será por el sudor que no fui capaz. Leolo es seguro para la pantalla del televisor del salón y no para este caprichoso portátil, que en el más agudo gemido o en aquella convulsión se me queda sin batería cuando le sale de los nabos de Dios. Y lo del Léolo de Lauzón no era cagar, no señor. Porque mire usted...</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y de Nelly Sach no salvo nada, a no ser esos cuatro versos que le envié a él en ese mensaje ayer: &amp;#39;Tras los labios espera lo indecible/ tira de los cordones umbibicales de las palabras...//&amp;#39; Y seis notas intrigantes que se me vuelan y en las que todas está escrito ese mismo teléfono. Por ejemplo: &amp;#39;No hasta que sepas qué quiero Dentro&amp;#39;. O &amp;#39;¿qué te parece el 29 de septiembre?&amp;#39;. O &amp;#39;Estoy segura de que tú polla no se olvidará de mi coño&amp;#39;. Y sí, será divertido regresar a la biblioteca y buscar a Saramago, o a Biedma, o a Rulfo, o Navokov y por supuesto esa novela de Bolaño &amp;#39;2066&amp;#39; y dejarlas caer. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">¿Lo que escuchas? Adivina. Pero no es un barrito. Y deja tu trompa quieta. No está bien chiscar  a los niños desde tu azotea</font></div>	
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<title>- xiv -</title>
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		<description>Tu cama, la cama de quien no existe todavía... mis huesos......Hoy no es hoy pero hoy son rescoldos. Mujeres en Lisboa vociferando a los penitentes. Dice Saramago que Lisboa huele a podrido pero que el alma se salva de lo fétido gracias...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/090301--xiv-.php#comments</comments>
	<pubDate>Sun,  3 Sep 2006 11:40:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div align="right"><font face="andale mono,times" size="3"><em>Tu cama, la cama de quien no existe todavía... mis huesos...</em></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">..</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Hoy no es hoy pero hoy son rescoldos. Mujeres en Lisboa vociferando a los penitentes. Dice Saramago que Lisboa huele a podrido pero que el alma se salva de lo fétido gracias al incensario y al incienso. Mujeres en los balcones de Lisboa advirtiendo las cintas de colores y la falsedad en los vergarazos. Mujeres en Lisboa azuzando como si fuera de  madera con fuego la saña sangrienta. No hay escapularios. Hay goznes y patíbulos de amor. Hay lujuria de hambre de cuerpos que no ocurren en tálamos maritales sino en iglesias, en confesionarios, en callejones  cómplices y estrechos...</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Sobremesa a la sombra menguada del ciruelo. Fascinada por este tramo de la novela. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">De repente una algarabía. Desconcertada por la hora (se me hace rara para el fútbol) hombres en todos los bares de los alrededores de la plaza y el parque, gargantas como cencerros, eso pienso, gritos, aplausos. Y unos niños que surgen alzando los brazos y vitoreando por una puerta. ¡España! ¡ ¡España! España llegó a la final. No sé de que hablan y prejuzgo que no me interesa. Es que apenas nada que no sea universal me interesa. Aunque ahora sí, Saramago y Lisboa y esos huesos... </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Lisboa huele a frailes y a secreto. Entonces leo ese pasaje de Blimunda y subrayo. Pues eso es precisamente lo que yo quiero: Mirarte por Dentro. Blimunda era virgen, y el soldado manco. La madre ocho años en Angola, un destierro, partiendo. Se acostaron. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Más tarde, al cobijo de la penumbra de este estudio. Septiembre, inicios, en mi norte huele a polvo de caminos en polvareda y a abandono de perros. Ruedas sobre los raíles de agosto. Ruedas itinerantes. Wheel de fortuna. Urge el viento, ruge sordo, alborota mi cabello. Y me gusta como se escucha ese porno filmado en blanco y negro. La película es franco-italiana. Como en Milou en mayo pero no hay enjambre bajo el que estarse quieto ni hacendosas abejas de estroncio mineral y mica eruptiva que me conecten con la emoción o los sueños. Es otro tipo de revolución. Aunque la imaginación aquí también se rebela y  vela.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="Arial" size="2"><font face="andale mono,times" size="3">Hay escenas y hay una que sólo está siendo un agujero oscuro. Ese mismo por el que a mí muy de vez en cuando me llama obsceno a introducir la lengua. Pero eso sólo depende del Amante, de la lascivia incontinente que me enerve sobre él. Y es sólo entonces cuando echo de menos el golpear rítmico de aquellos testículos  sobre mi clítoris en abril. Es que entonces me parecieron inmensos como una lluvia de oro pero casi seguro que no lo eran. En cosas como esas se traduce el pasado reciente. Luego él desaparecería como lamido por las aguas de un mar rojo. Pero de hecho más que nada era evanescente. El hombre con las horas contadas supo dar con la palabra justa en aquella habitación... Y su amatista reposa ahora sobre una drusa. Pero luego ira a parar a la arena. La enterraré en una pecera entre granos de sonora cuarcita si es que la encuentro. Ya tan distante de aquel bazar mágico de santos, cilios, y crisantemos negros. No era el Amor. Era sólo el sexo lo que echaba de menos. Y tal vez sus profundos ojos marrones cuando su boca guardaba silencio o no hablaba de Ella.</font></font></div>	
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<title>- xiii -</title>
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		<description>" Esperaron el tranvía un largo rato, luego entraron en el bosque. Caminaron entre los árboles de sílex y bajo sus pires se fragmentaban hasta convertirse en polvo hojas grises y metálicas. Hacía mucho frío.-...</description><comments>http://lacrestadelimo.blogia.com/2006/083101--xiii-.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 31 Aug 2006 23:44:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <blockquote><p align="right"><font face="andale mono,times" size="3" color="#990033"><em>" Esperaron el tranvía un largo rato, luego entraron en el bosque. Caminaron entre los árboles de sílex y bajo sus pires se fragmentaban hasta convertirse en polvo hojas grises y metálicas. Hacía mucho frío.<br />- ¿No tienes demasiado frío? -preguntó Lehameau.<br />- Oh no. Cuando estoy con usted me da calor.<br />- ¿Es verdad? -preguntó Lehameau riendo-. Yo también, sabes -añadió entonces muy serio-, cuando tu estas conmigo, ya no pienso en el frío, en la dureza del tiempo.<br />- ¿Es usted desgraciado, señor Bernard?<br />- ¿Yo? No. ¿Por qué piensas que puedo ser desgraciado? No soy desgraciado. No soy feliz, no es lo mismo. Pero tampoco busco ser feliz. Pero tú eres aún demasiado pequeña, demasiado joven, para entenderlo. "</em></font></p><p align="right"><em><font face="andale mono,times" size="3" color="#990033"><strong>Raymond Queneau</strong></font></em></p></blockquote><p><font face="andale mono,times" size="3"></font></p><p><font face="andale mono,times" size="3"></font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">.</font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">..</font></p><p><font face="andale mono,times" size="3">Todavía padezco la enfermedad de las búsquedas, dijo alguna vez Friedrich. No estoy contento y continúo borrando. Y así lo hago yo. Digo después de dejarle y ya a solas con mi cuaderno: &amp;#39;claro que tengo miedo a la caducidad de la axila desierta, del pubis acústico. Y te escupo versos que tú jamás escuchas o que no adivino si lo haces. Porque él, el hombre con las horas contadas, nunca se descubre más allá de las sábanas. Porque se escuda en ese silencio acordado que no tuve otro remedio que aceptar. Es que era una cuestión de respeto. Pero esencialmente por mí. </font></p><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y Avellaneda, escribo luego pero ya ayer. Avellaneda vital, inusitadamente cariñosa y concéntrica. Tiene truco. La noche del concierto la hija de la zurda y ella se conocieron. Y Tara le dijo: &amp;#39;Sé de ti porque eres la amiga de la amiga de mi madre&amp;#39;. Y para estas adolescentes debe ser cierto que al parecer  tengo algún glamour. Tara a veces ha mencionado la interesante vida que llevo, o mejor dicho, cree que llevo. Y yo he terminado por concluir que esa creencia absurda o extraña  tenía que estar relacionada de alguna manera con el conocimiento de mi página o de esa otra yo que no era yo pero que era mi yo virtual y que era lo mismo que ser yo, aunque no debiera haberlo sido para ella. Y el siciliano cuando me trae el café con hielo que me pregunta: si no es mucha indiscrección puedo saber por qué os marchasteis ayer sin esperar a que os sirviera. Y yo le hablo de una silla que cojeaba, y de un trueque con otra que también lo hacía y de lo maniática que es la zurda para tales asuntos. Entonces parece que el hombre se queda más tranquilo y yo vuelvo a insertarme casi plácidamente, y olvidándome del acosador del fondo,  bajo el flequillo del conmovedor rostro de esa dama de negro pintada por Renoir</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Luego desciendo paralela a las arcadas de la calle que va a dar a la travesía donde me aguarda la filatelia y llego a tiempo de despedirme del dueño, que ha conseguido que le reintegren el dinero de sus vacaciones fallidas y que se va por fin menos reconcomido  a Marruecos. Y en el bolso tres piedras más. Ninguna con fantasmas pero una de ellas contaminada por el rutilo, y que me parece la metáfora perfecta para ese milagro que quisiera mi padre. Y entro en la biblioteca y me confundo de estantería y no encuentro lo que busco porque no termino de recordar que Saramago es un autor portugués. Así que tengo que solicitar la ayuda de la gemela de Tomás, que era aquel monje preñado de complejos que me habló por primera vez del efecto mariposa y que fue expulsado de su  monasterio por sentir excesiva curiosidad por lo que alguna hermana guardaba con tanto celo debajo de las enaguas. El levantador de hábitos le apodé yo muy risueña en aquel tiempo pero eso ya fue después de la operación de su pie zambo y por la fecha en la que le conocí. Y aunque luego sólo deseaba volverle a desconocer. Y entonces me acurruco con mi pequeña grabadora en un banco discreto del lateral de una iglesia aromada por el  incienso y las letanías,  y le susurro a ese desconocido que me hablado de Saramago lo que leo en la contraportada de ese libro que él mismo me sugirió apenas unas horas antes... &amp;#39;Érase una vez un rey que hizo la promesa de construir un convento en Matra. Érase una vez la gente que construyó ese convento. Érase una vez un soldado manco y una mujer que tenía poderes. Érase una vez la historia de un amor sin palabras de amor. Y que es como a mí me gustan las historias de amor. Y más... Érase una vez un cura que quería volar y murió loco. Érase una vez un músico. Érase una vez una passarola. Érase una vez... ese hombre que había regresado de alguna isla paradisiaca y muy alejada de aquí y con el que me puse en contacto después de haberle descubierto en un documental. Es que ese hombre fue así: un impulso sin precedentes. Y luego otro impulso pero este de la zurda que me dice que ese mismo libro que llevo en las manos me aguarda en su casa. Y es un regalo, y esta dedicatoria escrita con todo su cariño, me consta: <strong>&amp;#39;Este libro buscaba un dueño merecedor de él. No conozco a nadie mejor que tú. Disfrútalo como yo no supe&amp;#39;</strong>. Y yo que quisiera despreocuparme de lo que significaba para ella esa película que insistió tanto en que viera: &amp;#39;Juegos de mujer&amp;#39; Y otra, &amp;#39;Milou en Mayo&amp;#39;, que trato de bajarme de la red, porque en el videoclub no parece que haya visos de saber nada de Louis Malle. Y una música &amp;#39;La grande Fuga&amp;#39;, el testamento emocional de Beethoven, o que ese desconocido dice que lo es. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y entonces hoy, primero un malestar y mi voz hablándole al hombre con las horas contadas. Y luego algunos rayos artificiales de sol y una excitante fantasía erótica, porque debo haberme quedado dormida de espaldas bajo ellos, pero de la que luego siento miedo a que no se acabe, porque la polla que tengo entre las piernas es demasiado real y no es la suya, y aunque a pesar de ello o quizá por ello el orgasmo se haga inminente.  Y me corro justo ahí cuando él, ese hombre que por dentro es sólo un niño pero un patético niño, abre la puerta porque se marcha.  Y luego algunas confidencias que tampoco sé si nadie escucha con &amp;#39;La grande Fuga&amp;#39; y Beethoven de fondo.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y la voz de la Torroja cuando me subo al coche de la zurda para ir a dar ese paseo a la playa. Nada tiene de especial dos amigas que se dan la mano. Y eso sí que me espeluzna. Porque ya son demasiadas reincidencias. Y quiero que él, el hombre con las horas contadas, la ayude a superarlo, o tal vez que me ayude a mí ayudándola a que lo supere. Y de eso hablamos luego. Y sí, parece ser que ella va a ponerse en contacto con él pero también que entiende que no podemos predecir cuál será la respuesta de él...  aunque yo la aceptaré de buen grado  sea cual sea.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y tampoco conocía a Raymond Quenau hasta que hoy recibí por correo  y como un presagio favorable un poema suyo. Y era de él, del hombre con las horas contadas. Pero como eso será una oración que se rece a finales de diciembre no puedo dejarlo aquí. Y entonces lo que hago es dejar en su lugar ese fragmento de otra obra suya,  &amp;#39;Un duro invierno&amp;#39;...</font></div>	
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<title>- xii -</title>
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	<pubDate>Wed, 30 Aug 2006 16:55:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <font face="andale mono,times" size="3">Quiero escribir. Algunos detalles importantes de registrar y que están relacionados con el día de ayer: piedras, dones heredados, sagas y estirpes. Pero ahora sólo me urge despojarme de este aroma de loto negro de Egipto que me acompaña desde ayer e incluso del oporto. Y una cita del poeta británico John Donne : <em> "No preguntes por quién doblan las campanas,  doblan por ti". </em>¿Me escuchas? Así  sólo por ti. Por ese sentimiento dulce que me inspiras. Porque sólo tú convocas el sexo y el júbilo de mi niña  interior con esa ilusión de las risas compartidas en el futuro que se anhela visitar. Y por qué no, la sospecha del Miedo por venir.. Piénsate lo que te dije.</font>	
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<title>- xi -</title>
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	<pubDate>Mon, 28 Aug 2006 12:02:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div><font face="andale mono,times" size="3">Pocas veces me entusiasma algo de lo que leo pero hoy querré escribir o transcribir... nunca sé bien lo que va a ser.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Había un hombre o una mujer o tal vez una rata de barco... que me remitió hace cosa de un mes, lo que luego vino a decirme que era una instantanea mía tomada en un parque, una frase de Roberto Bolaño. Las mujeres son unas putas asesinas, comenzaba. Y esto lo deletreo mientras escucho la voz de Leonard Cohen que preludia con un poema o algo así (es que yo el inglés) un tema de Tori Amos: <strong>&amp;#39;Silent all these years&amp;#39;.</strong> Y Leonard ese jueves del hotel las hayas estuvo allí... es que he decidido que ese sea el nombre del hotel y lo mismo que tú ayer, o ese otro tú, a quien un cuarzo me hizo por fin fijar con la precisión de un ojo clínico. Porque lo que tanto me costaba precisar en él era el Asco pero hoy lo sé. O más bien ayer lo supe. Y ante eso sí creo saber como actuar evidentemente. Vamos, que eso lo cambia hasta todo. ¿Porque a ver, qué se merece un Castigador? Es que la Atracción y el Asco no son una buena mezcla. Por experiencia lo Sé. Y lo lamentable es que haya tardado tanto en entenderlo. Y hubo más, ayer.. pero nada por lo que tenga prisa. Y es curioso, porque yo diría que ese cristal de roca ha duplicado sus impurezas. Algo físico y palpable entre tanto vuelo metafísico. O metamorfismo de altos vuelos. Y eso es ya una sonrisa cínica. Para qué voy a esperar a que se sonría otro así... ya me sonrío yo. Di tú que luego eso tan interesante que creía haber dicho apenas me lo parecía. Tendré que volver a escucharlo hoy y tomar una decisión. Porque comienzo a sentir, que no es tan importante hablar para alguien... como saber guardar todo ese silencio que los hombres parecéis preferir. ¿O seré yo que siempre elijo preferir a los hombres que guardan todo ese silencio para mí? Pues hubo más. Al menos dos hombres más. Y quizás otro sobre el que un tercero ha prometido, si le concedo algún tiempo, conseguirme un correo email. Y yo a cambio le he pedido que me deje intentar algo con su ojo de tigre para él. Yo que sé, de momento sólo es una fotografía en un periodico de alguien que dijo algo que me llamó la atención: <em><strong>&amp;#39;las ideas que busco pueden ser experimentos&amp;#39;.</strong></em> Ese surgió así. Como una noticia que la zurda me comentó. Y muy interesante también la charla con la zurda. Ella, el sábado tomándonos esas cervezas, me aseguró que su único amante, &amp;#39;&amp;#39;amigo&amp;#39;&amp;#39;, &amp;#39;&amp;#39;&amp;#39;amor&amp;#39;&amp;#39;, le daría el doble de morbo si yo me acostara con él. Ya sabes, añadió luego, por lo de competir. Y a él le encantaría. Sí, imagino que sí, fue lo único que dije yo. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Pero pocas veces leo algo que me entusiasme tanto como ese prólogo de Javier Marías en Ehrengard y quiero recortar un fragmento de Isak Dinesen, como luego querré rescatar algún otro al completo de Bolaño, para gusto y disgusto de los puritanos del mundo. Porque nada hay tan terrible como un puritano con instintos. Aunque para él, ¿para quién si no?</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><em><strong>&amp;#39;Donde el cuentista es leal, eterna e inquebrantablemente leal a la historia, allí, al final, hablará el silencio. Donde la historia ha sido traicionada, el silencio es tan solo vacío...&amp;#39;</strong></em></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><em>.</em></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y sobre esto dice Marías que probablemente sea la reflexión más inteligente, más clarividente, que jamás se haya escrito acerca del arte de contar cuentos. Y según la baronesa: <strong>&amp;#39;todas las penas pueden soportarse si se meten en una historia o se cuenta una historia acerca de ellas&amp;#39;</strong>. Y eso es lo que trato de hacer yo. O lo que quería explicaros el otro día.. cuando algunos recibisteis esa grabación acerca de lo que significa para mí la soledad y de como me he acostumbrado a  combatirla, o trato de combatirla. Esto mismo quería decir... La baronesa Blixen empezó a publicar, casi a los cincuenta años como mal menor, sigue  Marías, como medio de ganarse la vida tras la ruina en que la sumió el fracaso de su gran aventura, la plantación de café que poseyó e intentó sacar adelante en Africa Oriental a lo largo de diecisiete años, y también como consuelo tras la muerte de su gran pasión, el aristocrático e inadaptado Denys Finch-Hatton.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y así es como quisiera enamorarme yo, como en esas memorias de Africa, de una historia que me atrapa, que me conmueve, que me consume pero quizás más que para ninguna otra cosa... para sentir como el fuego creativo arde en mí y forja aquello que siendo sólo limo nunca se puede construir. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Y sobre eso de Bolaño. Es un artículo. Este en concreto</font><a href="http://www.letras.s5.com/bolano290903.htm"><font face="andale mono,times"><font size="3">:<strong><em> &amp;#39;Literatura + enfermedad = enfermedad&amp;#39;</em></strong></font></font></a><font face="andale mono,times" size="3">. Y estos algunos extractos de él y con los que me Identifico. Y  ahí sí, de esa forma sincera sí, podría tener razón ese hombre, esa mujer, esa rata de barco, quizás si sea encontrarse en mí la mirada del suicida...</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><strong>&amp;#39;Follar es lo único que desean los que van a morir. Follar es lo único que desean los que están en las cárceles y en los hospitales. Los impotentes lo único que desean es follar. Los castrados lo único que desean es follar. Los heridos graves, los suicidas, los seguidores irredentos de Heidegger. Incluso Wittgenstein, que es el más grande filósofo del siglo XX, lo único que deseaba era follar. Hasta los muertos, leí en alguna parte, lo único que desean es follar. Es triste tener que admitirlo, pero es así.</strong></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><strong>.</strong></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><strong>Aunque la verdad de la verdad, la puritita verdad, es que me cuesta mucho admitirlo. Esa explosión seminal, esos cúmulos y cirros que cubren nuestra geografía imaginaria, terminan por entristecer a cualquiera. Follar cuando no se tienen fuerzas para follar puede ser hermoso y hasta épico. Luego puede convertirse en una pesadilla&amp;#39;.</strong></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">Pero una que lo es mucho antes de llegar a serlo, que se presiente que mira de ese modo pavoroso. Porque yo también tengo explosiones seminales, lo reconozco. O al menos una parte de mi cerebro las tiene. Tengo ese componente masculino del que a veces hasta algunos hombres carecen o yo los veo así, porque los viajes heroicos por excelencia, con mucho mar por medio y mucha distancia de las Ítacas y mucha aventura no son para todos, claro, a no ser en la imaginación.  Y yo propongo un poco eso, siempre un poco eso. Lo no previsible aunque el final lo sea claramente. Pero mientras tanto... ah mientras tanto... aquel meanwhile meanwhile, en el que si esa lejana Alejandra, se anduviera por aquí, podría refrescarme la memoria porque no recuerdo ese nombre que lo firmaba.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">¿Puede ser la carne triste? </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3"><strong>&amp;#39;Es decir, está hablando de derrota. Y para revertir la derrota opone vanamente la lectura y el sexo, que sospecho que para mayor gloria de Mallarmé y mayor perplejidad de Madame Mallarmé eran la misma cosa, pues de lo contrario nadie en su sano juicio puede decir que la carne es triste, así, de esa forma taxativa, que enuncia que la carne sólo es triste, que la petit morte, que en realidad no dura ni siquiera un minuto, se extiende a todos los gestos del amor, que como es bien sabido pueden durar horas y horas y hacerse interminables, en fin, que un verso semejante no desentonaría en un poeta español como Campoamor pero sí en la obra y en la biografía de Mallarmé, indisolublemente unidas, salvo en este poema, en este manifiesto cifrado, que sólo Paul Gauguin se tomó al pie de la letra, pues que se sepa Mallarmé no escuchó jamás cantar a los marineros, o si los escuchó no fue, ciertamente, a bordo de un barco con destino incierto&amp;#39;</strong></font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">En fin, que os recomiendo esta lectura de Bolaño como una hambrienta de dulce porque dulce me parece el horror frente al desierto del aburrimiento. Y la bombilla de un espejo de baño que explota cuando voy a encenderla y yo que matemáticamente me llevo las manos a la cara para protegerme. Se patentiza  pues que ando bien de reflejos y que muy autodestructiva no debo ser. Porque  amiga de eso de tragarme cristales e inflingirme heridas como dicen que gustan de ello los borderline tampoco soy. Y sí, me gusta follar pero no tener que convencer a nadie de ello. Esa épica se ha convertido en pesadilla. Y también me gusta la gente que no necesita del alcohol y las drogas para sentir algo tan natural y tan infame, si se quiere, tan nítido como yo, que no se compone excusas fáciles y sin talento. A eso es a lo que yo llamo honestidad o carencia de ella. Y aunque luego yo misma las use para incrementar mi Sensibilidad hasta el extremo del Abandono al que me gusta llegar. Y sí, hay un chico al que seguro le vendría bien escucharme en un pasaje de mediumnidad benéfica y &amp;#39;&amp;#39;maléfica&amp;#39;&amp;#39;, las dos cosas a un tiempo, interpretándome a mi misma, por eso hablo de mediumnidad, porque lo convocado es sólo mi espíritu, aunque yo diría que más que maléfica... estaba siendo sólo terriblemente veraz, y  como un oráculo hermoso  incluido al final.  ¿Cómo no?  Eso también y que no falte pero... ya no le contaré que letras coinciden al final de los nombres y cuántos agujeros en aquella herradura que formaba un arco de triunfo habría que contar. ¿Con qué fin? Si ya ha llegado ese temido silencio o tan esperado, quién sabe, de las páginas en blanco. Pero de cualquier forma tan merecido. </font></div><div><font face="andale mono,times" size="3">.</font></div><div><font face="andale mono,times"><font size="3">Bolaño quiso un funeral vikingo. Y yo dentro de mí lo quiero todo así. Valorizando al miedo sólo lo justo. Así que busqué un encendedor, me subí en una banqueta de madera y mimbre y volví a dejar el interruptor de los plomos en su sitio pero lo que ya no hice fue cambiar la bombilla y ojalá nunca te callaras. Es que sigo escuchando a Tori Amos: <em><strong>&amp;#39;Years go by if I&amp;#39;m stripped of my beauty/ And the orange clouds raining in my hand&amp;#39;</strong></em></font></font></div>	
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